Enseñar nunca fue lo difícil.Lo difícil era la agenda y la reclamación.
Una página de reservas que cobra cuando alguien coge una hora, un sitio donde entregar materiales y deberes, y una lista con cada alumno, lo que ha reservado y lo que ha pagado. Y después, vende una sola vez la clase que das cuarenta veces al año.

Cómo es tu día hoy
La agenda y el dinero viven en apps distintas.
Una hora se reserva en un sitio, se paga en otro y se concilia en tu cabeza un domingo por la tarde. De una clase anulada te enteras dos veces.
Cada semana das la misma primera clase.
La introducción que ya has dado doscientas veces es lo más vendible que tienes, y no está escrita en ninguna parte salvo en tu voz.
Tus alumnos viven en un móvil, no en una lista.
Nombres, correos de los padres, quién está en qué nivel y quién no ha vuelto a reservar, repartidos entre mensajes, una agenda de papel y la memoria.
Lo que llevarías aquí de verdad
Una página de reservas que cobra
Publica tu disponibilidad semanal, deja que el alumno coja una hora y cobra en el momento de la reserva: cada servicio con su duración, su precio y tu política de cancelación a la vista antes de confirmar.
Individual y grupos pequeños, en el mismo calendario
Publica un servicio por cada cosa que enseñas —con su duración, su precio y sus horas semanales— y decide cuántas plazas tiene cada hora, para que una clase individual y un grupo de seis salgan de la misma página.
Un sitio donde dejar los deberes
Un área de miembro por alumno con materiales, grabaciones, tareas y progreso, en lugar de una carpeta de adjuntos que nadie encuentra en marzo.
La clase que más repites, vendida una vez
Grábala una vez como curso y deja que se venda mientras enseñas. Apunta la IA a la grabación y te redacta el esquema, el texto de las lecciones y la página de venta; tú corriges.
Y en lugar de la respuesta de siempre
Los profesores particulares suelen montar todo esto con cuatro cosas gratuitas que no saben nada las unas de las otras.
| Lo que se usa hoy | Lo que cambia aquí |
|---|---|
| Una app de agenda más un enlace de pago | Una página donde reservar y pagar son el mismo gesto, así que una hora vacía nunca es además una hora impagada. |
| Un marketplace de clases particulares | Tu página y tu tarifa, sin comisión por hora, y el alumno sigue siendo tuyo el trimestre que viene. |
| Una hoja de cálculo de quién ha pagado | Una fila por alumno con lo que reservó, lo que pagó y lo que ha terminado, actualizada por el cobro y no por ti. |
Comparamos por categoría y no por marca, a propósito: los demás productos cambian sus precios y sus funciones sin avisarnos, y un dato caducado junto al nombre de otro no ayuda a nadie. Todo lo que afirmamos sobre Kalmanjaro está en la página de precios.
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